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KONSUELO - CAPÍTULO VI

 KONSUELO CAPÍTULO VI Tierra del Fuego arde. Las entregas siguientes de la novela arrasan. Lo importante no es llegar si no mantenerse sostiene el farandulismo. Mentita sabio se filtra en los corrillos, escucha comentarios, toma notas mentales y como todo folletinista sigue la corriente.  Aiva. Aiva. Hay tanta ansiedad esperando la entrega siguiente, tanta expectativa, que distribuye sus hojas con susto. Uruguayo y violinista el segundo. Impecable. Acaricia a la comunera frotando su atributo como un arco por sus valles y planicies, y provoca gemidos tan afinados que terminan en concierto glorioso. ¡Interpréteme, Walter, interpréteme! El cuerpo de una mujer ejecutado como instrumento solista. Interpréteme Walter fue una de las muletillas más festejadas de la primera temporada. Sí, hubo más de una. Apolo va entendiendo en el hacer y en el escuchar que lo literal ya está todo dicho. Que las combinaciones entre genitales se agotan al rato. Y que la retórica en cambi...

KONSUELO - CAPÍTULO V

KONSUELO CAPÍTULO V Fue así. Súbito. El rencor es el hongo del bochorno. Brota fulminante del chaparrón a la escampada. Húmedo y pulposo. Es cierto que intoxica, pero qué lindo engorda el rencor, señor. Será tóxico, pero qué suculento. Brota esa misma noche. Alucinador. Basta de alimentar con margaritas al lechón. Basta de adobar al repulsivo. Para el populacho hambriento de palabras están destinadas mis flores al fin y al cabo, se grita Menta, no para esa aristocracia envarada y de sonrisa falsa. Un ramillete popular la Universala; qué tiene que hacer en esos círculos de abolengo… Semillas de rebelión mis ideas, qué las tiene que andar picoteando esa bandada de pajarracos. Al pueblo mi letra y mi credo. A la clase. A la masa, se grita mudo, para adentro.   Masa, vocifera, y se le representa sustanciosa la ensaimada, su interlocutora incondicional. Y con ella el café de Sabatino, y los camarines, y la grupa peruana y el olor agridulce del pepinito. Como aquella madalena legen...

KONSUELO - CAPÍTULO IV

Konsuelo Capítulo IV Qué bien pero qué bien se llevarían Los Respetables con la Compañía Parravicini sobándose mutuamente los escrotos por debajo de las mesas del café teatral de Sabatino. Estrellas de la farándula y astros de la ergástula, ¿Dónde está la esdrújula diferencia? Todos de la misma runfla, afiliados al gremio de las figuras. ¡Los Respetables! Farabutes relamidos, hacerse llamar Los Respetables… Porque ojo, que han sido ellos mismos los que se pusieron el título. Seguro. Lo rubrico. Envarados de divismo están. ¡Figuras del pabellón! Figuras como el comemierda Parra. Figuras, claro porque sus vidas son figuradas. ¡Figurines! Apolo bufa en la celda su diatriba inmanente. Diatriba inmanente es muy Mentita. Su inquina no tiene paz ni sosiego. Ni entre rejas. Afrentado una vez más. Afrentado dice. He sido afrentado. A mí se me ha hecho una trastada. Sueña venganzas encarnizadas. Rocambolescas. Fue todo un torbellino de apenas dos días. Dos días enfebrecidos de llevar adela...

KONSUELO - CAPÍTULO III

KONSUELO Capítulo III Insoportable. El dramaturgo es un insecto insoportable. A mí me pueden tocar cualquier cosa menos una coma, me dijo una vez un insoportable. La vocecita meliflua esa. Yo no he escrito Arnoldo dice que vengas , copista, si no Arnoldo, dice que vengas . ¿Por una coma todo? ¿Por una coma infame? ¿Por una comita de mierda? Treinta años de oficio me ha llevado saber dónde ponerla a esa comita, copista.   Si hay que hacer alguna vez el monumento al fatuo tire en yeso a un autor y allí tiene el molde. El ojo del teatro se creen y con suerte llegan a ojete. Diarrea imparable de coloquio cocoliche y palometa costumbrista en los calzoncillos de percal. A ojete llegan. Treinta años de oficio, dicen. De orificio digan. Pero claro los entrevista el periódico y pronuncian estro poético. Y numen y musa, pronuncian. Individualistas fervientes. Hay cien en un bar y piden cien mesas. Para escribir acabadamente centrado en mi creación, dicen, pero no, falso, pose, ningun...

Konsuelo - Capítulo II

Konsuelo Capítulo II Quiere contagiar al mundo una peste, inocule a un actor y suéltelo en farándula. Todos se conocen y si no se conocen  igual  se hablan. Se tocan. Son de tocarse y tocarse sin cesar. Palpan, soban, manosean, repertorio táctil tienen. Los camerinos son el templete del sagrado tacto. Viven tanteando y juego de manos ya se sabe. Que me toca a mí que te toca a ti. Tanto va el cántaro. Cada baño de camarines suma más embestidas contra el tocador que Vavara Softa la princesa rusa. Palmean también, palmean mucho. No pueden abrazarse sin aplaudirse las espaldas como para un bis. No sobreviven lejos del aplauso así que se lo manufacturan casero. ¿Habría mejor clan para diseminar una peste? La farándula es la barriada mísera donde cualquier plaga se despliega radiante. Mentita dixit. Facciosos y en secta: en ninguna otra comunidad podría desparramarse más rápidamente su letra libertaria, la Universala, piensa Mentita. Como si fuera poco vive además de la palabra ...

KONSUELO - CAPÍTULO I

KONSUELO CAPÍTULO I No hay cosa más hedionda en el parnaso del arte que un camerino después de la función. Función. Función le dicen, como si cumpliese alguna. Desconoce por completo el agua colonia la farándula. Miasmas. Gente sucia. Tocarlos ni con una pértiga. Pagando con billetes siempre pegajosos de sudor porque por miedo al robo entre ellos mismos se los llevan a escena en los bolsillos del vestuario. Se ha visto un Hamlet al que se le caían chirolas de cinco de las calzas mugrientas. Elenco oficial, me reservo el nombre. Escandalosos por demás. No les baja el volumen que traen de la sala y hablan en esos sucuchos como para la fila veinte. Vanidosos hasta la náusea, anidando entre espejos. Camerinos del elenco estable dicen. Establo llamémoslo, seamos justos una vez con el hermoso concepto palabra. Así, envenenado, más o menos por ahí lo masculla en una mesa del Café Teatral de Sabatino el copista Apolo Menta. Más Mentita por lo retacón. Masculla y nadie lo escucha, sentado solo ...